El aikido de Ueshiba (no) murió con él

“El aikido de ueshiba de fue con el yo no lo conocí vos? [sic]”

La de arriba es una cita que se puede leer cada vez con mayor frecuencia desde que un cada día más numeroso grupo de practicantes está levantando una voz muchos años acallada por cierta fundación internacional.

Cada vez que alguien dice que el aikido de Ueshiba era esto, o el aikido de Ueshiba contiene tales ejercicios, cierta táctica, cierto motor interno… cada vez que se menta al aikido de Ueshiba, alguien sale con la ya manida sentencia de que el aikido del abuelo murió con él, que el aikido ahora es otra cosa. ¡Y vaya si tienen razón!

Desde luego, el aikido ahora es otra cosa. O debería decir mejor, los aikido de ahora son otra cosa. Ni mejor ni peor; otra cosa.

Pero antes de seguir, me permito dirigir al interesado lector a un interesante artículo de Mark Murray (cuya traducción al español puede leerse aquí: http://www.aikidoenlinea.com/blog/ueshiba-dos-legados-aikido.)

Como resumen, el artículo anterior señala la teoría (teoría, no hipótesis) de que existen dos aikido: el legado por Morihei Ueshiba, el fundador, el abuelo… y el legado por Kisshomaru Ueshiba, el gran gestor, el divulgador.

El aikido de Ueshiba, que no deja de ser Ueshiba-ha Daito-Ryu / Ueshiba-den Daito-ryu, es un arte marcial tradicional (sin llegar a ser un koryu sensu estricto), efectivo, eficaz y eficiente, cuya máxima es masakatsu-agatsu-katsuhayabi. Es un arte no abierto a todo el mundo, sino más bien un arte privado, una escuela cerrada a la que únicamente se podía acceder mediante recomendación y tras acreditar una cierta experiencia marcial previa. De esta manera sólo gente de confianza y solvente en lo marcial estudiaba el arte.

Este aikido es un arte de combate. De resolución inmediata y expeditiva de conflictos. Es un arte que trasciende el apartado técnico para centrarse en lo táctico, lo estratégico y (sobre todo) lo interno: el motor que anima los movimientos, y la falta de movimientos, del practicante.

Cuando Ueshiba veía una técnica decía: “sí, pero en aiki lo hacemos así”. Cualquier técnica es susceptible de formar parte de este arte, ya que el arte no trata de la técnica. De hecho no existen técnicas originales o propias del aikido de Ueshiba. Sí existen, en cambio, conceptos, estrategias, tácticas y métodos de entrenamiento. ¿Kashima-shinto-ryu? Sin problema, pero en aiki lo hacemos así. ¿Kote-gaeshi? Sí, pero en aiki se hace así. ¿Tsuki? Claro, pero de esta manera. El tema está claro: técnicas universales hechas propias por Ueshiba (y por Takeda antes que él, y por todos los alumnos de Takeda).

El aikido de Ueshiba es un arte interna que se manifiesta de manera externa por medio de las técnicas que surjan de manera espontánea: takemusu-aiki. Es… marcial.

El aikido de Kisshomaru es, sin embargo, un arte manifiestamente externa. Es musubi y awase con el compañero en lugar de musubi y awase con uno mismo. Es un conjunto de técnicas, kata en realidad, en el que la armonía con el otro es más importante que la armonía con las partes integrantes de uno mismo (en un sentido muy físico y material). Es un arte de defensa condenado desde el primer momento de iniciado el conflicto. En el aikido de Kisshomaru no existe el atemi. No existe el kiai. No existe la anticipación. Es puro jujutsu. Un jujutsu flojo, además, debido a la auto-imposición de no dañar al atacante. Es… un arte.

¿Es mejor uno que otro? Bueno, en realidad cada practicante sabe lo que busca. Unos practican el arte de Ueshiba menospreciando el legado de Kisshomaru (gracias al cual estamos todos hoy aquí) por flojeras. Otros practican el arte de Kisshomaru menospreciando el legado de su padre por bruto, tosco o primitivo. Ninguno tiene razón aunque todos tienen parte.

El aikido del fundador poco tiene de tosco y de primitivo. De hecho es un arte sutil donde efectivamente no se busca dañar al oponente pero donde el énfasis está en que el practicante no resulte dañado. No es pacifista quien quiere sino quien puede, después de todo. No son comunes las lesiones en dojo que practican este legado.

El aikido de su hijo tiene una gracia y una fluidez que son de admirar. Gracias a Kisshomaru el aikido se ha extendido por el mundo, alguno dirá que como un virus, otros que como una bendición para la humanidad. Para bien o para mal, si estás leyendo esto es probablemente gracias a Kisshomaru. De una forma u otra. Incluso los practicantes de estilos antiguos como Yoseikan, Tomiki o Yoshinkan. Si no hubiera sido por el Aikikai, hoy no estarían practicando.

No se trata de poner a uno por encima de otro sino de aceptar la realidad. El aikido de Ueshiba es, por llamarlo así, el original. O todo lo original que puede ser, al ser una interpretación del abuelo del Daito-ryu de Takeda, aderezada con elementos propios. El aikido de Kisshomaru bien podía haberse llamado de otra manera, aunque ¿qué hay en un nombre después de todo?

Y no. El aikido de Ueshiba no murió con él. Hay gente que siempre lo ha practicado. El aikido de Ueshiba se mantiene vivo (con mayor o menor fortuna) en las enseñanzas de grandes maestros como Morihiro Saito, Hikitsuchi Michio, Kenji Tomiki, Minoru Mochizuki, Rinjiro Shirata, Takuma Hisa, Gozo Shioda, Koichi Tohei y otros. Es indudable que en cada generación se pierde algo; es ley de vida. Pero todos estos maestros tienen parte de las piezas del puzle. Unos tienen más piezas, otros tienen menos. En algunos las piezas han cambiado algo de forma, redondeando algunas esquinas, colores y texturas ligeramente diferentes, unas más desgastadas que otras… pero todas encajan entre sí. Y estudiando a estos maestros puedes vislumbrar el puzle completo.

Este puzle se monta con las instrucciones que el mismo Ueshiba nos dejó de su puño y letra (o del de su biógrafo oficial — spoiler: no es Stevens). Ueshiba al fin y al cabo firma “Budo”, “Budo Renshu”, “Aikido Maki no Ichi”, “Aikijujutsu Densho” y alguna otra joya perdida que va aflorando. También “Kannagara no Michi”, “Aikido Densho” o “Aikido no Kokoro” son muy de fiar, siendo esto un circunloquio para decir que pertenecen al conjunto de libros de la Biblia del aikido.

Resumen de lo escrito hasta ahora: el aikido de Ueshiba no murió con él.

Recapitulación o de cómo hemos llegado hasta aquí: la gente que no es capaz, no ya de realizar o de asomarse a vislumbrar el aikido de Ueshiba, sino de admitir que éste se mantiene vivito y coleando, siempre esputa eso de “el aikido de Ueshiba está muerto y enterrado” cuando se le menta el tema. “¿Conociste tú a Ueshiba?” No, pero después de todo tú tampoco conociste a Kisshomaru y ahí estás.

Pero el mundo sigue girando y la gente sigue hablando. Luego llega el día de demostrar y se ve la verdad.

8 comentarios en El aikido de Ueshiba (no) murió con él

  1. Excelente artículo de alguien que lo practicó por unos años y recientemente se retiró formalmente .

  2. No se puede ser más claro. Gracias Aikido en Linea, seguimos estudiando 😉

  3. J. Ignacio // 09/01/2018 en 11:58 // Responder

    Siempre que se habla de la “autenticidad” en el aikido, veo a dos bandos que están en el mismo polo. Curiosamente, a todos se les olvida o no han entendido, que el aikido de Ueshiba no era un arte marcial, sino un BUDO, es decir, un camino espiritual. ¿Alguno de los que discuten entre padre o hijo, tienen en cuenta este aspecto?. NO. El aikido no es Dayto Ruy precisamente por esto, y solo por esto. ¿Porque se ha olvidado u obviado esto?. El corazón del aikido no es la técnica, como bien dice el artículo, ¿porque, entonces, se sigue insistiendo en esta ciega visión, incluso, en el mismo artículo?. Ya se que muchos entenderán que Budo y arte marcial son polos opuestos; ya se que una mente polarizada no puede entender lo evidente, lo natural, pero lo natural dice que no son opuestos, ¿quién lo entiende?. Quien lo entienda, entenderá al fundador y quién, pues no, así de simple.

    • Efectivamente, el Aikido es un budo. Pero también lo es Daito-ryu, así que no; esto no los diferencia. Por otro lado, budo no tiene el significado que los occidentales nos empeñamos en darle. Budo y bujutsu han sido tradicionalmente términos intercambiables, sinónimos. Lo mismo ocurre con la falsa dicotomía do/jutsu: aikido/aikijutsu, judo/jujutsu, iaido/iaijutsu. Los budo no son vías espirituales, lo cual no quiere decir que se encuentren desprovistos de esta dimensión. Budo/bujutsu es el arte de la guerra por encima de todo.

      Por otro lado, el artículo no menciona la técnica, no veo donde insiste en esa “ciega visión”.

      Gracias por el comentario.

  4. J. Ignacio // 17/01/2018 en 11:34 // Responder

    No quiero polemizar, pero creo que sigues confundiendo arte marcial con Budo. Dayto Ryu, Jiu jutsu, Nin jutsu, etc, no son Budos, son artes marciales, cada uno, con su código particular: lo que sirve para Nin jutsu no sirve siempre para Jiu jutsu (Samurai VS Ninjas). Código de conducta, no es Budo. El Budo no puede codificarse porque se basa en la conciencia. Si piensas que me equivoco, contéstate, ¿cuantos maestros de estas artes marciales, conoces, que hayan tenido experiencias espirituales como Ueshiba?. Todos conocemos la respuesta. Solo aikido puede ser Budo, aunque hoy no se viva ni se enseñe así, pero este era en realidad, el objetivo de Ueshiba y lo que enseñó. Lo que nosotros aprendemos ahora, es otra cosa: solo la cáscara técnica. Una pena.
    Salud y suerte.

    • Es fácil decir que confundo los términos. También lo es para mí decir que eres tú quien los confunde, así que tenemos una falacia dialéctica.

      Lo que sí confundes tú es escuela por arte. La Daito-ryu es una escuela; el jujutsu es un arte. Samurai vs. ninja es otra falsa dicotomía, ya que confundes una posición social con un empleo (y que los ninja no existen; tan sólo samurai ejerciendo labores de espionaje y asesinato).

      Cuántos maestros de artes marciales conozco que hayan tenido experiencias espirituales? Pues mira, casi todos los fundadores de escuelas tradicionales que basen sus métodos en las enseñanzas de tengu mientras meditaban en las montañas, el revelaciones divinas, etc. ¡Infinidad! Deberías informarte más sobre los budo / bujutsu de antaño. No, no todos conocemos la respuesta.

      Yo tampoco quiero polemizar, pero no puedes lanzar acusaciones al aire sin fundamentarlas.

      Saludos.

      • J. Ignacio // 04/02/2018 en 12:37 // Responder

        Siento que te sientas acusado. No te he acusado de nada, solo he dicho que pocos entienden lo que es un Budo. Y lo mantengo. Si quieres hilar tan fino con las dicotomías y con la “relatividad”, para no entender las metáforas, me pasa por la cabeza lo que un tío llamado Jesús, poco afamado en la artes marciales, pero gran Budoka, dijo: “cuelan el mosquito y se tragan el camello”. Por favor, hazte responsable de tus sentimientos y no acuses a los demás, de acusaciones que no han hecho. Si te sientes acusado…, es cosa tuya, eres libre de sentirte como quieras, pero no me hagas responsable de lo que entiendes, o no entiendes, ni de los efectos sentimentales que esto provoca en ti. Eso, es responsabilidad tuya. Si eres libre para entender lo que quieras, eres responsable de los efectos que te produzca lo que entiendes. Así, no entrarás en polémicas. No existe libertad sin responsabilidad. Y por cierto, decir que no entiendes “algo” ¿es una acusación?. Que pasa, ¿que lo entiendes todo?.
        Salud y suerte

  5. De acuerdo a lo que transmite Kurita Sensei (uno de los últimos discípulos del fundador y quien fuera su escribano), habría algunas precisiones importantes a lo que escribes. Si te interesa lo podemos comentar. Saludos Héctor Miranda (México)

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