Entrevista con Jorge Rojo Shihan, pionero del Aikido en Chile

Sensei Ch.Tissier en Chile 2002

A continuación, y por cortesía de los instructores Marcelo Sanchez y Ranya Iqbal, publicamos la versión en castellano de la entrevista a Jorge Rojo Shihan, pionero del Aikido chileno y una referencia en todo el continente sudamericano. Una vida dedicada al Aikido, en la que Rojo Shihan tuvo la oportunidad de entrenar con maestros de primera línea. Sin duda, muy interesante. La versión inglesa de esta entrevista ha sido publicada en Aikido Journal.

Entrevista con Jorge Rojo Shihan, pionero del Aikido en Chile
FOTO PRINCIPAL CON SENSEI TISSIER SEM. ABRIL 2016

Jorge Rojo Shihan y Tissier Shihan, en Abril de 2016

Aikido St. Louis: A temprana edad se mudó a Bélgica con su familia. Durante esta vez que tuvo sus inicios en el Aikido. ¿Puedes hablarnos de este tiempo y su impacto en usted y su futuro en el Aikido? (¿Qué relaciones has desarrollado allí y cómo se experimenta la cultura japonesa?)

Jorge Rojo Shihan: A decir verdad, me inicié en la práctica del Aikido con la finalidad no sólo de aprender, sino también, de defender a mi familia. En el período entre los años 1970 y 1972, Chile vivía un clima de mucha tensión e inestabilidad social. La violencia se apoderaba de las calles. En esos tiempos habían innumerables manifestaciones en contra y a favor del gobierno del presidente Salvador Allende. En esa época personas violentistas amedrentaban a quienes no pensaban igual a ellos. En lo personal, me impacto un episodio en el cual vi a mi madre tener que defenderse con una silla. Motivados por la situación política en el país y aprovechando la posibilidad de que mi padre, un connotado científico en el área de las Matemáticas, pudiera terminar su tesis doctoral en Bélgica, es que nos mudamos a la moderna ciudad de Louvain La Neuve. En esa ocasión yo continué mis estudios de enseñanza básica en el College du Biereau.

Mi padre, que siempre me apoyaba en mis estudios y participaba junto a mí en actividades extracurriculares, buscó una disciplina marcial que fuera de mi agrado pues lo que habíamos conocido en Chile -Karate- , no nos había cautivado. En el College du Biereau había una profesora que dictaba un taller de Aikido para niños, casualmente se trataba de la madre de Marc Gonze, uno de mis compañeros de sala. Madame Nicole Gonze, era 2do Dan de Aikido. Su esposo, Monsieur André Gonze, era el tesorero de la Federación Europea de Aikido y muy cercano al Maestro Nobuyoshi Tamura, quien lo visitaba regularmente.

Fue justamente en casa de Marc donde tuve mis primeros contactos con la cultura japonesa. A la hora del desayuno, solía encontrarme con Tamura Shihan que vestido con su yukata, me decía en francés con acento japonés “ Bonjour, bien dormi?”. En otras ocasiones que alojé en casa de la familia Gonze, tuve la oportunidad de conocer a Kazuo Chiba Sensei y algunos otros Sensei amigos de la familia. Según mi opinión, Marc era muy afortunado de tener visitas tan importantes.

Madame Nicole Gonze en su afán de promover más el Aikido infantil, nos llevaba a un grupo de 5 niños más comprometidos con el taller, los fines de semana a seminarios internacionales “stages” que solían dictarse en diferentes partes de Europa, trasladados siempre en su vehículo personal. En estos seminarios tuvimos la posibilidad de practicar con maestros tales como: Katsuaki Asai, Nobuyoshi Tamura, Kazuo Chiba, Minoru Kanetsuka, De Dobelerrr….y muchos otros.

AStL: En 1976 cuando regreso a Chile, como continuó su práctica en Aikido? (Cuéntenos acerca de sus viajes y la fundación de aikikai Chile en 1978)
JRS: Antes de regresar a Chile mi padre, interesado en que yo pudiera continuar mi práctica de Aikido, y consciente de que en mi país probablemente este arte no era muy conocido, conversó con madame Nicole Gonze. Ella sugirió prepararme a mí, con doce años de edad, para dirigir clases infantiles a otros niños. Es así como, liderados por mi padre, asumimos como familia el desafío de desarrollar y promover esta bellísima disciplina en nuestro país. Mi padre estudiando y exponiendo los atributos y beneficios de este maravilloso arte, yo practicando y enseñando y, mi madre confeccionando los keikogis y hakamas cuya manufactura le había sido transmitida por Madame Nicole Gonze.

Cuando regresamos a Chile y comprobamos que efectivamente el Aikido era muy poco conocido,decidimos fundar el Centro Cultural de Aikido Aikikai Chile. Entre sus primeros miembros estaban un grupo de amigos de infancia de mi padre, sus hijos, mis amigos, primos y familiares (eramos una familia grande). Ellos estaban muy motivados por la enseñanza que yo impartía. Además, al ser un niño, contaba con la simpatia de muchos adultos que valoraban el esfuerzo y apoyaban entusiastamente.

Dado el contexto político en Chile, las artes marciales eran vistas como peligrosas pues proporcionaban métodos para formar personas con un conocimiento que los potenciaría como armas letales. Sin embargo, nadie vislumbraba a un grupo de niños entre los 8 y los 15 años como un peligro, menos dirigido por un Doctor en Matemáticas que en coordinación con sus padres que les orientaba en sus estudios tanto escolares como en el Aikido. Es asi como la autoridad fiscalizadora de la Confederación Deportiva de Fuerzas Armadas y Carabineros – CODEFAC, no dudó en otorgarme su permiso para instruir este arte bajo la tutela de mi padre Jorge Rojo Morales.

En 1978 por sugerencia de la familia Gonze y en contacto con Sensei Tamura fundamos el Aikikai Chile, siendo autorizado nuestro funcionamiento al amparo de la legislación vigente en nuestro país. En esta misma época tomamos contacto por correo con Sensei Chiba que en esos tiempos tenía una función en el seno de la IAF. Sensei Chiba a su vez nos dejó en contacto directo con Monsieur Guy Bonnefond en ese entonces presidente de la IAF. En 1979 nuestro Centro se hizo miembro de la IAF, recibiendo posteriormente el reconocimiento de Hombu Dojo.

Los miembros fundadores del Centro Cultural, vivieron la época más esforzada, altruista y gratificante del Aikido en Chile. Ser pioneros implicó muchos sacrificios pues como no contábamos con materiales todo había que fabricarlo con ingenio. Nuestro tatami era de aserrín y lona, se construían galpones para poder practicar. Cuando no era posible contar con un lugar, entrenábamos a la intemperie y debíamos rodar en pisos que no necesariamente eran los óptimos. Todo esto nos hacía sentir que el dojo era nuestro segundo hogar.

Como no recordar ese regaloneo de mi madre que, luego de la práctica, nos agasajaba con “la once” al estilo chileno y con novedosas gaufres y crêpes de tradición europea. En esa época los niños y jóvenes generamos intensos lazos de amistad que se mantienen hasta hoy y que han sido la fuerza gravitatoria que de algún modo aseguró que la práctica del Aikido floreciera en Chile.

AStL: También pasó algún tiempo viviendo con Tamura Sensei en su casa. ¿Cuál era su relación Tamura sensei y como fue la experiencia de vivir allí? ¿Tiene algunas historias interesantes que podría compartir con nosotros?

JRS: Creo que Tamura Sensei puso bastantes expectativas en mi persona, dado el hecho que me vio llegar de muy jóven y él me abrió las puertas de su casa tratándome como un integrante más de su familia , me enseñó y me vio crecer en el arte del Aikido, año tras año y a través mío Sensei Tamura se informó de nuestro país, idiosincrasia, situación política que se vivía en esos tiempos, y muchos de los desafíos que tuvimos que vencer para que el Aikido subsistiera, conoció muy de cerca a mi familia y en especial a mi padre, con quién tuvo la ocasión de intercambiar ideas de cultura japonesa en paralelo a la visión científica físico matemática que tenía mi padre, y que para mi representaba la conjunción de los mundos que permanentemente estudiaba, “Aikido y Ciencia”.

AStL: (Mientras vivía en Francia?) Recibió su Shodan a la edad de dieciséis años, su Nidan a los 18, y cuando cumplio diecinueve años fue nombrado profesor asociado de la Federación Francesa de Aikido y la Federación Europea de Aikido. ¿Quiénes fueron sus principales maestros en ese momento y como era el entrenamiento en Francia?

JRS: Mi padre y Madame Gonze adelantándose a un proceso de perfeccionamiento técnico que paulatinamente yo requeriría ir llevando a cabo, convinieron que yo entrenara durante mis vacaciones de verano junto a ella y otros profesores en Bélgica, alojándome para ello en su casa en la ciudad de Rixensart. Ella me graduó hasta el nivel de 1 er kyu. En el año 1977, me envió a casa de un gran amigo de ella, Sensei Jean Marie Castillón, quien era Delegado Técnico Regional DTR de la Federación de Sensei Tamura y uno sus los profesores más cercanos. Sensei Jean Marie Castillón y Sensei Claude Pellerin, también cercano a Sensei Tamura, vivían en la campiña francesa en el pueblo de Saint Maximin la Sainte Baûme y sus casas estaban ubicadas en unas parcelas que no quedaban más lejos de 100 mts la una de la otra.

La primera vez que fuí de visita donde Sensei Jean Marie Castillón me alojé en su casa 15 dias. Ahí recibí clases particulares de su parte y tuve la oportunidad de conocer a su familia, Madame Marie José, Elodie su hija y Jean Christophe su hijo, todos ellos practicaban Aikido. Elodie me presentó a todo su grupo de amigos los hijos de Sensei Pellerin, y los hijos de Sensei Tamura, que eran tres, con quienes jugábamos: Nobumichi, Yoshimichi y Masamichi Tamura y por supuesto también conocí a Madame Tamura. Con Nobumichi nació una gran amistad pues compartíamos intereses comunes por el estudio y la colección de fósiles y caracoles marinos. Por supuesto paralelamente Sensei Tamura, quién veía con buenos ojos nuestra amistad, me invitó algunas veces a entrenar a la Rama de Aikido que él motivaba en la Universidad de Aix en Provênce, por lo que poco a poco comence a compartir directamente con Sensei Tamura.

Al año siguiente Madame Gonze, mi padre y Sensei Jean Marie Castillón decidieron que fuera directamente a Saint Maxîmin a casa de Sensei Castillón. Ahí tuve muchas oportunidades de entrenar directamente con Sensei Tamura en muchos dojos y seminarios “Stages”. Recuerdo que muchas veces viajé junto a Sensei Tamura de copiloto a uno de los dojos que Sensei más solía frecuentar, el dojo de Sensei Jeannot en Marseille Marignane.

Con mucho humor recuerdo que en enero 1979, mientras acompañaba a Sensei Castillón a los “stages” que dictaba en todo el sur de Francia, él siempre me presentaba diciendo que probablemente pasaría mi 1er dan, frente a Sensei Tamura, antes de volver a mi país. Para mí esto era casi un hecho y por carta yo comunique el entusiasmo de Sensei Castillón a mi familia, en esos tiempos los correos por lo general tomaban cierto tiempo en llegar a destino. Al final de mi estadía ese año, Tamura Shihan a los 15 años me encontró muy joven para 1er dan y no me promovió. Envié una carta a mi familia explicando lo anterior, sin embargo, yo llegué a Chile antes que el correo que había enviado. Grande fue mi sorpresa cuando en el aeropuerto mi familia y todos mis amigos me estaban esperando con pancartas que decían: “ ¡¡¡Bienvenido 1er Shodan de Aikido en Chile!!!. Aún recuerdo que con cierta vergüenza le dije al oído a mi padre que quitaran las pancartas pues no era aún 1er Dan. Mi padre con un abrazo me dijo que no importaba y que sería para el próximo año. Luego de explicar a todos lo que había ocurrido, nos pusimos a trabajar aún más unidos que antes en nuestros entrenamientos diarios tanto con los niños como con los jóvenes. Aun cuando mi nivel había mejorado mucho, eso no era suficiente a los ojos de Tamura Shihan. Al año siguiente, en el primer entrenamiento que sostuve con Tamura Shihan en el dojo de Aix en Provênce, él me tomo de uke y luego de un rato, con un gesto de aprobación y agrado me dijo “muy bien, 1er Dan”. Esa vez me aseguré y llamé por teléfono a Chile para comunicar a mi familia la decisión de Sensei Tamura.

Un hito importante de esta época fue la visita en 1980 a Chile de Sensei Jean Marie Castillón, quién dirigió un seminario de diez días en Santiago. En esa ocasión tuvimos la gran oportunidad de compartir y darle a conocer nuestro austral país. Memorable fue la visita en bus de la Quinta Vergara en Viña del Mar. Su visita nos dejó grandes cimientos para nuestro desarrollo como aikidokas. De sus manos recibí mi Shodan 1er Dan Aikikai.

Efectivamente mis entrenamientos en Francia se prolongaban a dos meses efectivos de práctica. Cada profesor cercano a Sensei Tamura tales como Sensei Claude Pellerín y Jean Marie Castillón y el mismo maestro Tamura, se esforzaban por completar e intensificar los entrenamientos cada semana de mi estadía con seminarios e incluso clases particulares. Todos los días tenía entrenamientos ya sea en Brignoles, Aix en Provence, Marseille Marignane, Orange, Toulon (dojo del Sensei Jean Azema), u otros. Durante los días de semana por lo general practicaba entre 4 y 5 horas diarias. Día tras día tomaba notas de lo aprendido en cada entrenamiento, esto me brindaba un respaldo escrito de mis vivencias y un apoyo en el trabajo con los alumnos en Chile.

De alguna manera cada profesor estaba muy consciente del esfuerzo económico y humano que realizaba mi familia por el desarrollo del Aikido en Chile, que pasaba a través de mi persona. Cada entrenamiento era un gran desafío técnico y físico, ya que a menudo los Sensei me escogían de uke en la demostración de técnicas. En ocasiones como éstas, tuve la oportunidad de recibir clases de varios profesores importantes en el seno de la FFAB tales como, Jean Paul Avy, Claude Noble, Paul Müller, por mencionar a algunos.

En relación a mi 2do Dan a los 18 años, recuerdo que Tamura Shihan decidió otorgarme dicho reconocimiento, me imagino en relación a mi perseverancia en el arte y mi perfeccionamiento posterior a shodan. El hecho de ser nombrado Fukushidoin, profesor asociado a la Federación Europea de Aikido, no fue más que la certificación oficial de una decisión muy íntima que había realizado mucho tiempo antes, desarrollarme como profesor y transmisor del arte del Aikido en mi país. Siempre en el bien entendido, continuo y permanente compromiso de reciclaje docente.

En este sentido, recuerdo haber cursado por lo menos en dos ocasiones los cursos específicos de Aikido del Brevêt d´Etat Francais. Creo que el nivel de excelencia de las federaciones de Aikido en Francia tanto en lo técnico como en la Formación de profesores fue sin duda un punto de referencia y un modelo a seguir en nuestro país. Sin embargo, debo dejar bien en claro que durante esta época mi principal profesor fue Tamura Shihan quién me abrió las puertas de su casa, donde fui parte de su familia y tuve la fortuna de conocer de cerca su estilo de vida.

AStL: Quien le otorgo su Sandan y Yondan?

JRS: Mi Sandan lo pasé en Lesneven Francia, en examen ante una comisión compuesta por Shihan Nobuyoshi Tamura y Shihan Seichii Sugano en julio de 1985 a la edad de 21 años. Y mi Yodan lo rendí en New York Aikikai, conjuntamente con Sensei Donovan Waite, frente a Shihan Yoshimitsu Yamada, bajo la autorización de Nobuyoshi Tamura Shihan, ya que fue el Sensei Tamura quién me presentó ante Yamada Shihan en 1985 en un seminario que dictaban en forma conjunta en la Colle sur Loup cerca de Niza.

AStL: Luego, estudió con Yoshimitsu Yamada Sensei y vivio un tiempo en Nueva York. ¿Podría mencionarnis difencias entre el Aikido que experimentó en Europa comparado con EE.UU?

JRS: Sinceramente pienso que la base del Aikido que yo había aprendido con Tamura Shihan era muy buena. Sin embargo, me fue necesario aplicar ciertas adaptaciones dada la envergadura de las personas que practican el Aikido en EEUU. Algunos taisabaki me permitían mantener la adecuada conexión con el oponente. Esta adaptación fue inevitable, tanto de pie como de rodillas, pues tuve que rendir mi examen de 4 to dan frente a Yamada Shihan, con Sensei Donovan Waite quién se manejaba muy bien en suwari y hanmi handachi waza.

Diría que una de las diferencias entre el Aikido que solía practicar en Europa bajo la enseñanza de Tamura Shihan versus el practicado en EEUU en New York Aikikai es que en Francia solía usar más las verticales, entendiendo que se aplican más vacíos y cambios de altura espontáneos con una notoria fundamentación en el sistema de armas, mientras que en New York Aikikai era muy visible el desarrollo de las técnicas giratorias con menos énfasis en el uso de armas (bokken y jo), con excepción de las clases de Sugano Sensei que integraba en algunas ocasiones el uso de las armas.

AStL: Desde 1985 a 1988 usted vivió en Panamá. Cuéntenos que lo motivo a practicar y formar un dojo en Panamá.

JRS: Yo viví en ciudad de Panamá, República de Panamá desde abril de 1981 hasta marzo de 1987. La razón del traslado de mi familia fue que mi padre fue contratado por UNIPANBID, en un convenio conjunto entre el Banco Interamericano de Desarrollo BID con la Universidad Nacional de Panamá, para desarrollar la Maestría en Matemáticas en Centroamérica y el Caribe. Descubrir que el Aikido no existía en ese país, fue un gran inconveniente a mi entrenamiento. Además debería formar y motivar nuevos alumnos. Nuestra familia comenzó un proceso de difusión de la disciplina, primero en el Departamento de Educación Física de la Universidad Nacional de Panamá. A partir de ese grupo inicial comenzaron a llegar muchas personas interesadas en la práctica del Aikido. En 1982 fundamos el Centro Cultural de Aikido Aikikai de Panamá. Llegamos a tener varios lugares de práctica entre los que destacaron: Gimnasio de la Universidad Nacional de Panamá, Estudio de Karate Worrell, San Ten Karate Kai de Lionell Worrell, Gimnasio Yuyin Luzcando de Betania, Prácticas al aire libre en Parque Omar Torrijos, Dojo en La Chorrera, entre otros. Al cabo de los seis años de permanencia en Panamá en 1986, se invitó a Shihan Yoshimitsu Yamada quién además de dictar un seminario internacional, examinó y graduó exitosamente a 7 shodan que habían sido preparados y presentados por mí. Numerosas demostraciones se realizaron en la República de Panamá, junto también a los buques Escuela de Formación Japonesa. En 1985 culminamos fundando la Asociación Cultural de Aikido y Budo Aikikai de Panamá. Mi practica de Aikido en Panamá estuvo fuertemente vinculada a la Universidad Nacional de Panamá, por el hecho que realicé mis estudios en Licenciatura en Matemáticas y un año y medio de Magister en Matemática pura. Esto contribuyó en gran medida a que una cantidad de compañeros de carrera conocieran el Aikido, así como también, gran parte de mis profesores se compenetraran con su práctica y principios.

AStL: A su regreso a Chile desde Panamá, organizo y superviso técnicamente numerosos dojos en todo el país, además de ofrecer regularmente seminarios en distintas regiones. Por favor, describa su red actual en Chile, y si puediese estimar el número de dojos que se han abierto bajo su dirección?

JRS: Efectivamente a su regreso de Panamá mi familia consolidó la organización del Centro Cultural de Aikido Aikikai Chile y adquirimos una sede propia en la comuna de Santiago. La enseñanza del Aikido no se limitó a la región Metropolitana, comenzamos progresivamente a difundirlo en otras regiones. Primero hacia el norte en la quinta región, en el puerto de Valparaíso, en una institución llamada YMCA de Valparaíso y luego hacia el sur en el Club Teniente Ansco de Rancagua, sexta región. En Santiago, en la comuna de Santiago en nuestra sede central de calle Libertad 86 y hacia el oriente en una rama que se estableció en la Corporación Cultural de Las Condes. Cada lugar de entrenamiento coordinó la formación de clubes que luego en 1998 se asociarían y constituirían lo que llamamos la Asociación Chilena de Aikido ACHA. Esta organización contribuyó en lograr en el año 2001 el reconocimiento del Aikido como disciplina deportiva ante el Instituto Nacional de Deportes de Chile, lo cual permitiría que el Aikido en el marco de la ley del deporte fuera susceptible a proyectos deportivos. Actualmente, nuestra organización ha crecido al estatus de federación denominada Federación Deportiva Nacional Chilena de Aikido Aikikai FEDENACHAA y agrupa a más de 15 clubes a lo largo del país y muchos otros centros de entrenamiento abarcando 8 regiones de nuestro largo país y con unos 500 personas federadas oficialmente. También por el hecho de ser tan antiguo en la historia del Aikido chileno es inevitable que me ha tocado colaborar en el crecimiento y formación de otras organizaciones de Aikido en Chile, pues muchos de estos profesores también han sido compañeros y en muchos casos antiguos alumnos mios. Creo que Chile tiene la representatividad de varias líneas que son de maestros de mucha calidad internacional y eso me agrada mucho porque hace uno vea que lo que partió un día ya no se detendrá.

AStL: ¿Cuál es su visión sobre el Aikido en Chile?
JRS: Mi visión es que en un futuro todas las organizaciones de Aikido presentes en el país lleguen a tener mucho más contacto unas con otras, lo que inevitablemente pasa primero por el acercamiento más intenso entre profesores, para que a cada profesor le interese y motive cultivar las relaciones sociales y de Budo, experimentando auténticamente en lo humano el cultivo del mensaje de Gran familia del Aiki que O´Sensei promulgaba.

Sinceramente, comparto las palabras de Sensei Tissier cuando dice que: el éxito del Aikido es que promueve una práctica inteligente sin menos preciar obviamente otras disciplinas, pero que en el caso del Aikido tiene una ventaja y es que ella puede ser abordada a diferentes edades y por ende creo yo con diferentes grados de madurez y diferentes visiones y por ese hecho pienso que los aikidokas tendrían más oportunidades para reencontrarse a lo largo de una larga vida en torno a la praxis de esta maravillosa disciplina.

AStL: Además de su sexto Dan y el título de Shihan Hombu, también ha sido nombrado tercer Dan en Iwama Ryu Aikido por Morihiro Saito Sensei ¿Cómo ha influido en su formación, la ejecución técnica y la enseñanza? ¿Cómo se imparte esta información a sus alumnos? (¿Qué es la “génesis” de Aikido?)
JRS: He sido examinado en el nivel de 3er Dan de Armas del Sistema de Iwama, directamente por Morihiro Saito Sensei, confiriéndome ese diploma y adicionalmente Sensei Saito me ha nombrado Shidosha en Iwama Ryu Aikido.

Creo que tener una visión acerca de la práctica en el Iwama Ryu Aikido y en Daito Ryu me ha permitido comprender más acerca del principio esencial del “Aiki” y sus bemoles que aparecen en estas diferentes tradiciones. Con la debida contextualización en cursos especiales para docentes, esta información me ha permitido elaborar un programa de Formación que permite comprender desde una perspectiva experiencial y sensorial las diferencias y similitudes en elementos e hitos que probablemente fueron parte de la génesis de lo que hoy conocemos como aikido moderno. Con la debida humildad creo que la Génesis del Aikido sólo pudo haber cristalizado en la vida de un hombre con todos estos elementos sutil y armoniosamente articulados como lo fue Morihei Ueshiba.

AStL: A menudo Ud. dice en su dojo está realizando una investigación sobre el Aikido. Nos podría comentar algo más al respecto?

JRS: Para mí el Aikido es un ente vivo que está evolucionando constantemente. Este proceso sólo es posible a través del estudio, la experimentación y la búsqueda activa del desarrollo, tanto individual como colectivo, de todos quienes están interesados en este arte.

Considero particularmente relevante promover la investigación entre los profesores. Estos, como garantes de la transmisión del Aikido, debieran ser exploradores entusiastas que inculquen este principio a sus alumnos, dentro de un marco de respeto, tolerancia y armonía.

En este sentido, mi invitación es a abrirse a la posibilidad de compartir entrenamientos diversos en áreas diferentes, sin más pretensión que la otorgada por el intercambio de experiencias como facilitador para un crecimiento mutuo.

AStL: ¿Qué significo recibir el título de Shihan para usted? Que lo que busca en este viaje del Aikido y cuál es su vision del futuro del Aikido en Chile y latino América?

JRS: Para mi haber recibido el título de Shihan es a la vez un gran honor y una gran responsabilidad que el mismo Doshu de Aikido me ha entregado y ante la cual debo estar a la altura… Creo que si hay algo en lo cual podría cooperar en la visión del “profesor modelo” es que como profesores jamás debemos perder el espíritu del estudiante principiante, que se maravilla y encanta día a día en su entrenamiento y de ver en nuestro cuerpo como los movimientos cobran una esencia renovada. Poder cultivar la amistad con profesores que a uno lo maravillen en esa ejecución renovada de estas técnicas y uno tenga la humildad de reconocer a quién nos abre camino, es fundamental para no estancar nuestro progreso técnico y sobre todo como seres humanos. Yo, hoy en día tengo la gran suerte y honor de ser alumno de Sensei Christian Tissier y gozo de su amistad sincera.

En relación al deseo más anhelado con respecto al Aikido Chileno, es que todos en armonía logremos que Doshu Moriteru Ueshiba o Waka Sensei Mitsuteru Ueshiba nos visiten en un futuro no muy lejano y disfrutemos como gran familia del Aikido su presencia en nuestro país.

AStL: En la ultima decada, ha estudiado y ha seguido los conocimientos tecnicos, guiado por Christian Tissier Shihan. tambia ha sido considerado como uno de sus profesores cercanos dentro del “Cercle Tissier.” Podria contarnos acerca de como su Aikido ha evolucionado bajo la guia de Shihan Tissier, ademas de contarnos que significa para Ud. este fuerte lazo de amistad?

JRS: Conocí a Sensei Christian Tissier por primera vez en el Congreso de la IAF en Katsuura, en 1996, y he cultivado esta amistad con él desde el 2002. En ese mismo año , Sensei Tissier visito Chile por primera vez, y desde entonces  nos ha visitado y dictado seminarios por, técnicamente, 14 años consecutivos. Esto es prueba del nivel de compromiso con el Aikido en Chile, también de su amistad incondicional e impecable profesionalismo.

Bajo mi punto de vista y desde la perspectiva tecnica, Sensei Christian Tissier es alguien que esta constantemente evolucionando e investigando, expresa su excelencia técnica y toda su forma y todos sus gestos. Sensei Tissier es una persona muy cordial, hace que todas las personas que están en contacto con el se sientan siempre bienvenidos. Para mi es un honor ser su alumno, y mas aun, ser considerado como un profesor perteneciente a su circulo.

Yo creo que Sensei Tissier es muy generoso con quienes tienen un interés genuino en su vision del Aikido, especialmente cuando percibe el nivel de profesionalismo y compromiso de lo que esta enseñando. También es la clase de profesor que otorga libertad a mucho de nosotros (estudiantes) en nuestro crecimiento, respetando así la libertad de nuestras decisiones. Esto, de alguna manera nos permite crecer y llegar a ser adultos en el mundo del Aikido. Adicionalmente, pienso que su amistad nos entrega reflexiones muy sabias y asertivas. Shihan Tissier comparte con nosotros una forma de “crecimiento personal”.

A la luz de todo lo anterior, yo creo que mi Aikido ha llegado a evolucionar positivamente, con movimientos cada vez mas limpios y refinados, menos confrontacionales, mas armónicos, o tal vez mas poderosos en cuanto a la armonía.

AStL: Aikido St louis
JRS: Jorge Rojo Shihan.

(Todos los derechos de las imágenes corresponden a los autores de las mismas).

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