El efecto de la mente y la intención en el movimiento, por Chris Davis

La unificación de mente y cuerpo crea un movimiento más potente y eficaz. En la foto, O Sensei proyectando sin esfuerzo (Fuente: Aikidojournal)

Como ya sabéis, una tónica en Aikido en Línea es la de traeros material, propio o ajeno, sobre el desarrollo del aiki, esa “fuerza interna” que caracteriza al Aikido, y que tan poca gente puede realmente mostrar. En esta ocasión, y con este ánimo, os traemos una nueva traducción desde el más que interesante blog de Chris Davis sobre entrenamiento interno. Una vez que ha revisado los tipos de movimientos marciales, Davis nos explica cuál es el efecto de la mente en el movimiento, y cómo se trabaja en las artes marciales orientales que centran el enfoque en la unificación mente-cuerpo.

 

El efecto de la mente en el movimiento, por Chris Davis

Tras el artículo anterior, hoy vamos a hablar de uno de los aspectos más importantes en la creación de poder interno: la utilización de nuestra intención para mejorar y alimentar nuestro movimiento. Algunos sistemas colocan este concepto en la vanguardia de su sistema, siendo Xing Yi Quan un ejemplo prominente. La importancia de la “intención” no debería pasarse por alto por parte del practicante, ya que es a la vez una herramienta de formación útil y un elemento fundamental del movimiento.

Intención puede tener muchas interpretaciones diferentes en las distintas artes internas, hay algunos que dicen que significa mente, practicantes que dicen que significa visualización, e incluso que dicen que es el uso directo de nuestro sistema nervioso, u otros que lo identifican como la voluntad para mover la energía alrededor del cuerpo. A  efectos de claridad en este artículo voy a usar mi propia definición de intención, referida a las prácticas internas que enseño, pero entendiendo y aceptando que otros pueden también definir esta idea de manera diferente. Por ejemplo, algunos podrían definir mis ideas sobre Intención como “poder de la voluntad”(Zhi en lugar de Yi, en idioma chino).

Después de unos años de formación en las artes marciales internas, varios de ellos entrenando Daito Ryu y Tai chi, pude conocer en mis carnes al arte marcial directo y altamente efectivo que es el Xing Yi Quan. La fuerza de la energía y el tipo de movimiento propios de este arte era algo que no había visto antes, los practicantes parecían estar tan intensamente concentrados en tomar el espacio ocupado por mi que se antojaba que nada podía detenerlos. Era un arte que iba a atraparme y se convirtió en la segunda base sobre la que todos mis métodos posteriores iban a ser construidos (la primera fue Daito Ryu). Fue en este arte que iba a aprender la importancia de la “intención” y el papel absolutamente vital que desempeña en el movimiento eficiente, potente y eficaz, ya que era la que le daba a los practicantes de Xing Yi su increíble poder.

El movimiento a menudo se puede conceptualizar de dos formas, el proceso mecánico de articular nuestro cuerpo, o la capacidad de la mente para crear esos procesos mecánicos. Pero hay una tercera parte importante en el proceso del movimiento que incluye ambos elementos, y  es la forma en la que la mente transmite y recibe información de los tejidos que intervienen en él. Este “enlace” es lo que defino como Intención. Es la relación entre la mente y el cuerpo. El fortalecimiento de este vínculo es uno de los ejercicios fundamentales de Xing Yi y su famosa postura San Ti está diseñada para maximizar nuestra capacidad de dirigir nuestra intención, de manera que cuando nuestro cuerpo la sigue, con el tiempo, el movimiento es extremadamente refinado y eficiente y en armonía con la dirección de la mente.

Pero ¿cómo funciona exactamente esta práctica aparentemente esotérica y cómo se traduce en el perfeccionamiento real del movimiento? Aquí numerosos experimentos han demostrado una relación directa entre el pensamiento de una acción y como mejora  la acción física en sí misma:

Un estudio realizado en 2004 encontró que los voluntarios fueron capaces de aumentar su fuerza muscular simplemente imaginando el uso de los músculos. Los científicos dividieron treinta voluntarios en grupos: algunos realizaron entrenamiento físico de su dedo meñique durante 15 minutos, cinco días a la semana durante doce semanas. Los otros sólo imaginaron hacer este entrenamiento. Al final de las doce semanas el grupo que hacía el ejercicio físico había aumentado su fuerza muscular en un 53% tal y como se esperaba, pero el grupo que sólo había imaginado hacer el ejercicio también tenía un aumento significativo de la fuerza del 35%. Otro estudio en Canadá mostró que los participantes que aprendieron una serie de movimientos de los pies solo a través de ensayo mental mostraron una mejora en su rendimiento físico. No sólo eso, análisis mediante escáneres mostraron cambios en el cerebro que eran consistentes con el tipo de cambios que se producen después de la práctica física. Los investigadores sugirieron que la práctica mental mejoró el rendimiento actuando sobre la preparación y la anticipación de los movimientos. 

Extraído de Science Total – “La Visualización es clave para mejorar el rendimiento deportivo” [1]

En las artes internas combinamos estos dos procesos de una forma muy refinada, primero utilizando y construyendo la intención, y a continuación con la acción física. Cuando comparamos el movimiento con su contrapartida imaginada o visualizada en realidad son extremadamente similares. Ambos se basan en la activación de neuronas en una secuencia específica para lograr el movimiento, con el tiempo la práctica va a reforzar y optimizar la organización de estas neuronas, tanto si se ha realizado el movimiento resultante como si no.

La formación de la intención que se encuentra en las artes internas está dirigida hacia el fortalecimiento del vínculo entre estos dos sistemas, la voluntad de actuar en la mente y la acción física del cuerpo. A menudo la intención se describe como la fuerza en la que las órdenes de acción visualizadas se transfieren al músculo y el tejido con el fin de hacer que se produzca el movimiento. Se ha demostrado que algunas de las personas más fuertes del mundo, que son capaces de ordenar a sus músculos crear grandes volúmenes de fuerza en períodos cortos de tiempo, tienen una señal de su cerebro a su mano fuerte, pura y directa. Esta es la esencia de la construcción de la intención en las artes internas y aunque no estamos tratando de ganar cualquier competición de strongman, la idea básica es la misma.

La intención es la traducción del pensamiento en una acción tan pura y directa como sea posible. Podría pensarse como la combinación de los mecanismos preparatorios o mecanismos anticipatorios del cuerpo con la salud o la fuerza del sistema nervioso. Una vez que  la fuente, la señal y la acción están en armonía una nueva y refinada forma de moverse aparece. Así, podemos ver a los maestros de artes internas moviéndose sin esfuerzo, pero con una expresión muy fuerte y clara. Este es el resultado de una mente clara ligado a un cuerpo conectado por una intención fuerte.

En los sistemas internos hay varios métodos para aumentar esta conexión, todos los cuales requieren una gran atención a los detalles. Voy a describir los detalles de estos métodos en el siguiente artículo. ¡Manténganse al tanto!

[1] Artículos disponibles en estos enlaces:

http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0028393203003257

http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1053811903003690

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